Entradas

Una tal Vic.

Una tal Vic.

Mi color favorito es el rojo.  No tengo sólo una canción favorita, pero "The Call" de Regina Spektor me lleva a otra dimensión. Mis libros favoritos son Cien años de soledad y Ensayo sobre la ceguera.  Me gusta el café cargado y amargo.  Me gusta el té con limón. Disfruto mucho cuando acarician mi cabeza y juegan con mi pelo.  Por alguna nociva razón, soy devota del olor del esmalte y morder la silicona. Me gustan mucho los perros pero le tengo miedo a los grillos.  Me gusta ir al cine y al teatro.  Me gusta el arte y tengo esa linda y poco comprendida capacidad de encontrarlo en muchas partes. Mi cantante vivo favorito es Ed Sheeran. Cuando me gusta alguien, siempre le escribo cartas que jamás le daré. Aunque soy una persona de carácter fuerte, tengo un alma sensible. He llorado escuchando canciones, viendo películas e incluso leyendo libros.  Me gustan mucho las fotos, los videos y en general, cualquier cosa que me traiga recuerdos. Creo. Tengo fe....

Otra vez, tú.

He pasado una década repitiendo iracundamente el tortuoso ciclo de ilusionarme con alguien, entregarme profundamente, convertirme en una mejor persona para honrar su amor, compartir una etapa de nuestras vidas, reconocer cuando la cotidianidad ya no era compartirla, agradecer lo vivido y soltar con amor. Si me lo hubieran preguntado a mis tempranos veintes, me hubiese confesado un alma enamoradiza, una idealista empedernida, una amante del amor. Pero hoy, a mis veintimuchos años, poco queda de aquella irreverente muchachita que sin precaución se dejaba caer en los brazos del amor y se hundía con alevosía en la pasión de aquella ilusión. Todo eso, hasta que te vi.  Aquel domingo, entre tanta música y tanta gente, se me ocurrió que tal vez no era tan mala idea volver a repetir aquel ciclo que tanto me destruye, si es que volverme inexorablemente tuya sería parte del proceso. Para mi mente, eras alguien nuevo; pero mi corazón, oh cariño, mi corazón perfectamente te conocía. Ya nos ha...

Repartir para multiplicar

SOBRE EL PLURALISMO, EL CONSENSO Y LA JUSTICIA Recuerdo que cuando pequeña, mi momento favorito del 'día' era (curiosamente) la noche. La razón de esta afición nocturna la evoco ahora, más de dos décadas después, con una mezcla de dulzura y pena. Mi padre, director de una escuela secundaria nocturna, era un hombre tan bueno como ocupado. Yo estudiaba en la tarde, por lo que salía rumbo al colegio al mediodía y regresaba a las seis; él, trabajaba desde las cinco, y volvía a casa a medianoche. Por la mañana el panorama tampoco era alentador, el tiempo sólo nos alcanzaba para compartir el desayuno y entablar conversaciones sobre lo que para mí eran acuerdos banales de hogar. Sin embargo, yo admiraba tanto a mi padre que no me bastaba sólo vivir, yo quería realmente convivir con él, por eso nunca escatimé esfuerzos en mantenerme despierta hasta medianoche para verlo, platicar y finalmente recibir dos preciados regalos: un tierno beso por haberlo esperado y la lectura de un cuento. ...

Perspectivas

Si te vieras desde mis ojos entenderías por qué sigo aquí. Si por un momento, tu perspectiva y la mia alternaran, entenderías por qué después de haberte conocido decidí voluntariamente perderme en tus vivaces ojos, entregarme a la fuerza con la que me sostenían tus manos y refugiarme en el calor de tu pasión para afrontar la vida. Si, aunque sea temporalmente, tuvieras mi panorama; comprenderías por qué un fuego que inicialmente comenzó consumiendo mi ser, se volvió la calidez a la que añoraba volver día a día, el refugio al que acudía en la tormenta, el calor que lograba derretir mi corazón. Si tan solo por un segundo, te vieras como yo te veo; comprenderías que nunca te medí en términos de suficiencia, porque tu valor nunca estuvo sólo en lo que lograbas, tu valor ya existía por el simple hecho de ser tú. Porque conocí a un líder que era capaz de conectar con cientos de personas. A un artista que nunca dejó de formarse y de trabajar con su talento. A un visionario que constantemente...

Antes que al mio.

Quiero verte feliz. Quiero que te levantes por la mañana con una sonrisa, sintiéndote pleno, tranquilo, en paz. Quiero que miles de mariposas bailen en tu estómago cuando sientas pasión. Quiero que tus bellos ojos vean con esperanza el futuro y que tus inquietos labios emulen una sonrisa al disfrutar tu presente. Quiero que tengas un hombro donde recostarte y una cintura a la que abrazar al llegar la noche.  Quiero verte libre, quiero verte bien. Quiero escucharte contarme sobre tus planes, sobre tus metas, sobre tus triunfos. Le pido a Dios que ponga a tu lado a alguien que te ayude a crecer, que te inspire a mejorar y que te haga inmensamente feliz. No sabes cuánto me hubiese gustado ser yo. No sabes cuánto bien nos pudimos hacer hecho el uno al otro. Sin embargo, confío en la sabiduría de la vida. Todo pasa (o no pasa) por algo. Agradezco al destino por conocerte, te agradezco a ti por hacerme sentir esto tan bonito, tan puro, tan efímero. Me llevo pequeñas pero bellas memorias....

Fragmento

El siguiente es un fragmento de lo que alguna vez escribí, pero no llegué a decir. Se quedará inconcluso, honrando todo lo que pudo, pero nunca fue.  Escucharte hablar de tus sueños con tanta pasión, me motiva a creer en los míos. El brillo que nace en tus ojitos cuando hablas de lo que tu corazón anhela, es una caricia a mis esperanzas. Quería esperar a tu cumpleaños para dedicarte unas palabras bonitas, pero me di cuenta de que nunca es un mal día para abrirte mi corazón, y las palabras bonitas nunca se me van a acabar, cuando se trata de ti. Tu determinación me inspira y me mueve. Tu existencia elimina mis dudas y me devuelve la fe. 

El muchachito de azul.

Hay quienes dicen que todo ya está escrito, que las cosas suceden siguiendo un orden establecido y que nosotros, como humanos, no podemos hacer más que dejarnos llevar por lo previamente estipulado. Otros dicen que nada sigue un orden lógico, que los resultados finales no conocen de razones y eventualmente se definen por algo más místico. Algunos cuántos se rehúsan a creer en ambigüedades y sostienen que la constancia y el trabajo duro son el único camino para alcanzar un objetivo. Y también están los que, confiando en algo más grande y superior, afirman que cuando las estrellas se alinean, las cosas suceden. Y luego estás tú.  Conocerte y contemplar tu trayecto durante todos estos meses no solo ha sido prueba fehaciente de que el trabajo duro y bien enfocado trae consigo grandes resultados, sino que también me ha demostrado que la suerte siempre acompaña y favorece al que confía en sus capacidades, cree en sus sueños y se levanta cada día para alcanzarlos. Mirarte es admirarte. Ad...

Volví a ti.

 Hoy, después de casi cuatro años, quise volver a ti. A acariciar tus sonrisas, a develar tus temores, a recorrer el pasillo de los sueños que jamás cumplimos y remodelar el de las esperanzas moribundas pero sobrevivientes. Han pasado más de quince años desde la primera vez que te escribí en aquellas rosadas páginas un diario, pasando por la tímida luz de una laptop bajo la cobija, y terminando en la tenue pero suficiente superficie de un celular. Aún indolente y confuso, el tiempo no puede evitar que detalle con precisión las lágrimas que recorrían tu rostro cada vez que me acercaba a ti. Tal vez por eso deduje equivocadamente que lo mejor sería dejarte ir. Sin embargo, una vez más, heme aquí.  Me duele ver como lo que no te mató, no te hizo más fuerte. Más sabia, sí; pero de ninguna forma detuvo el avance de tus grietas. No pudo evitar que terminaras aquí. Esta madrugada, el insomnio y la jaqueca discuten por tu atención, y aunque no sea lo más sano, quise volver, volver por...

Para mi hijo, sobre el ambiente.

Hola, mi amor. Quería contarte que hoy estuve pensando en ti. En todo lo que me gustaría enseñarte, en cómo me gustaría ayudarte a descubrir el mundo con ojos de bondad, de responsabilidad, de humanidad. Hay tantas cosas que he aprendido en el camino que me tocó recorrer, hay tantos errores de los que aprendido y tanto dolor que me gustaría evitarte. Mami aún está joven, pero está haciéndose fuerte y sabía para cuando tú llegues, para cada vez que necesites de ella. Ay, mi vida, te amo tanto desde ahora; que a veces en mi afán por hacerte bien, olvido que yo misma tuve que caer para poder aprender, para poder construirme, para poder ser la que soy ahora. Mami puede ser tan racional a veces, y tan emocional en otras. Hoy, por ejemplo, entre lágrimas te quise escribir esta carta, para recordarme a mi misma que desde pequeño debo enseñarte a ser un humano responsable. Quiero enseñarte a amar la tierra que te sostiene, el cielo que te protege y la naturaleza que te rodea. Quiero ayudarte a...

Me volví a enamorar.

Me he dado cuenta de que me he vuelto a enamorar. Y aunque muchas cosas del proceso fueron parecidas, esta vez no fue igual. Un día desperté y por primera vez en mucho tiempo, tuve inmensas ganas de comenzar el día. Mis manos acariciaban mi pecho ligeramente tibio, mientras mis pies revoloteaban aún debajo de las cobijas. Mis ojos, precipitadamente abiertos, querían ya avizorar el panorama externo, mi rostro anhelaba recibir el matutino beso del sol, la caricia del viento, el olor del hoy. Me aproximé al tocador y por alguna razón, me detuve a observar mi reflejo. Esa mañana, mi rebelde cabellera rojiza se encontraba alborotada y más llena de vida propia que nunca; los rizos caían y se confundían entre ellos, generando una especie de melena de león. La mística forma de la que muchas veces me había quejado, me parecía hoy graciosa, divertida, hermosamente mía. No tuve que detenerme a escoger mi vestimenta, pues sabía perfectamente que el vestido negro de mangas floreadas era e...

Le pedí a Dios

Le pedí a Dios una mano que sostener, un torso para abrazar, unos ojos para admirar. Le pedí a alguien para hacerle el desayuno, para escuchar al llegar a casa, para abrigar al dormir. Le pedí una motivación más para trabajar, una razón para amar los feriados, un alivio al llegar a casa. Le pedí una razón para permitirme ser frágil, para volver confiar en alguien, para encontrar paz al sentirnos cerca, para encontrar belleza en la cotidianidad. Le pedí una vida para cuidar, un alma para acompañar, un corazón para amar. Y aunque aún no comprenda sus tiempos, mirando hacia el cielo, lo acepto. Río, lloro, siento, aprendo. Porque todo el amor que entregamos, de una y mil maneras, vuelve a nosotros. Porque me estoy haciendo una mejor persona y será por y para ti. 

Dentro de mi.

Mañana tengo un examen importante, y aunque he tratado de concentrarme, no he podido evitar pensar en ti. Estoy pensando en cómo acariciarías mi cabeza y, con un besito en la frente, me darías ánimos para seguir. En la temperatura del café que me traerías, en el calor de la manta que pondrías sobre mis hombros para protegerme del frío.  Empecé a pensar en ti, mi amor, y con mucha ternura se humedecieron mis ojos al darte las gracias, por todo.  Por existir, por estar a mi lado, por ser mi soporte y mi fuerza a seguir.  Gracias por creer en mi y por demostrarme lo bonito que el estrés puede ser, si tienes a quién enorgullecer. Amor mio, no te conozco, pero hoy decidí hacer algo más que soñarte, decidí sentirte, y no a mi lado, sino conmigo, dentro de mi. Vic.

Te dejaré ir.

No hoy, no mañana.  Tal vez ni siquiera pronto. Pero algún día me dejarás de gustar tanto.  Dejaré de preguntar por tu día. Dejaré de preocuparme por si comiste, por si dormiste bien. Dejaré de escribirte y ya no responderé tus estados. Dejaré de admirarte, dejarás de ser la estrella que eres ahora para mi.  Dejaré de esperar un mensaje que nunca llegará y el sonido de notificación del celular ya no me erizará la piel.  Y aunque no deje de quererte, sí dejaré de demostrártelo. Aunque no deje de pensar en ti, sí dejaré de extrañarte.  Y aunque tú no lo notes, yo sí lo notaré,  porque probablemente ese día me sienta un poquito más libre, más tranquila, más feliz.  Y te lo agradeceré. Vic.

Siempre te voy a amar.

Siempre te voy a amar. En mayor o menor medida, siempre te voy a amar.  De una forma, tal vez de otra, siempre te voy a amar. A la distancia, reconozco que tu vida y la mía ya no tienen el mismo rumbo, que tomaste tus decisiones y yo tomé las mías, que encaminaste tu destino y la vida nos deparó diferentes avenidas. Adoro tu presencia, te añoro en la ausencia y abrazo tu recuerdo. Eres mi persona favorita, mi sueño de una noche de verano, mi eterna ilusión. Mi compañero, mi protector, mi engreído, mi adoración.  Mi inspiración para tanta poesía, mi refugio en la desesperación. Mi mejor amigo, el amor de mi vida, eres tú. Ya no eres mio, pero una parte de ti vive en mi. Te siento en cada risa, en cada poro, en cada rincón de mi. En mi corazón, siempre habrá un lugar para ti, esperando por el regreso de tu risa inquieta, tus manos traviesas, tu apacible calor. Te amo, y siempre te voy a amar. Vic.

Quería lastimarte.

Quería lastimarte. Quería que sintieras unas pequeñas gotas  de todo el diluvio que estoy viviendo. Ahora que no te tengo, que pareces tan lejano, no hay forma de llegar a ti más que haciéndote sufrir. Poniendo el dedo en la llaga, dándote dónde sé que te va a doler. Estoy herida, estoy perdida.  Me ahogo en un mar de excusas vacías y me aferro al recuerdo de una historia que ya terminó. Con desesperación, trato de revivir un pasado ya consumado. Tú ya no eres mío, pero yo sigo siendo tuya y eso es lo que más me duele. Negarme a soltarte cuando en realidad ya no te tengo. Quería lastimarte  pero aún haciéndolo, he salido herida yo.  Sufro con tu tormento y me duele tu dolor. Te llevo en mi corazón, aunque tú ya me hayas dicho adiós. 

Ganas de amarte.

Tengo ganas de dormir cansada de tanto pensar en ti.  Tengo ganas de desvelarme contándole a mi almohada sobre ti, sobre cómo tu bella sonrisa iluminó mi día y sobre cómo me perdí el atardecer por no poder dejar de mirar tus profundos ojos. Tengo ganas de contarle a mis amistades lo feliz que me siento contigo. Que se enteren de que ahora mis poemas tienen dedicatoria y que mi inspiración tiene nombre. Tengo ganas de volar contigo, sentir la gloria del cielo sin perder la seguridad del suelo. Tengo ganas de amarte con cada centímetro de piel, erizarme al escuchar tu voz, estremecerme sintiéndome tuya.  Tengo ganas de recostarme en tu hombro, contarte mis sueños, susurrarte mis miedos, poner mis esperanzas en los proyectos que planeamos juntos.  Tengo ganas de besar tus imperfecciones, acariciar tus temores, abrazar tus inseguridades, atesorar tus sueños y ayudarte a cumplir tus metas.  Tengo ganas de compartir un sólo camino, explorar nuevos destinos, perdernos en ru...

Lo que aprendí de ti.

Gracias por demostrarme que puedo amar, sin ser amada.  Que puedo dar, sin esperar nada a cambio. Gracias por recordarme que aún conservo ilusiones en corazón.  Que aún soy capaz de visualizarme con alguien y de luchar por un futuro juntos.  Gracias por despertar mis deseos dormidos, mis ganas de vivir, mis pasiones estancadas, mis ganas de amar.  Tú, amor mío, eres la prueba fehaciente de que tengo un corazón noble, que es capaz de sentir y de entregarse.  No te quiero escribir, porque no mereces mis versos. Pero aún sin haberlos ganado, son irremediablemente tuyos. Una escritora toma su dolor y lo convierte en palabras. Y eso es bueno, porque con dolor se ha escrito la mejor poesía. Porque con lágrimas en los ojos se han redactado los versos más profundos. Porque pequeños trozos de corazones rotos se han juntado desde siempre para construir las más divinas apologías al amor. Las historias más bonitas, son las que sólo pasan en mi cabeza. Los amores más hermoso...

Colores

Son las 2:20 de la madrugada y después de más de dos horas, acabo de terminar de hablar con alguien que muy probablemente has sido tú.  Después de mucho, volví a sentir como nacía una risa desde adentro y volví a sentir ese calorcito en el pecho, claro indicio de que no sólo alteras mi temperatura, sino también calideces mi corazón. ¿Será que sí eres tú?  No lo sé, tú tampoco. Justo ahora, en medio de una pandemia mundial y sufriendo los estragos de una sociedad que a duras penas se mantiene de pie; he sonreído. He sonreído oyendo tu voz, me han brillado los ojos al ver tus colores y me he sumergido en nuestras conversaciones, ignorando toda medida de tiempo, enfocada en esa dulce y peligrosa complicidad en la que nos vemos envueltos. Solía pensar que era difícil volver a confiar después de tres años de individualidad casual y soledad ocasional, pero has llegado tú.  Tan fresco como la brisa de mar, a recordarme que por mucho que luchemos por mantener ...

A mi amor, donde quiera que esté.

Te escribo, mi amor. Porque aún no te conozco, pero ya te sueño. Con el tiempo, me estoy convirtiendo en lo que mereces. No te apures, yo te espero. Vic.

Cuando ya no sea tu segunda opción

Búscame cuando tu corazón ya no tenga dudas, cuando ya no sea tu segunda opción. Regresa cuando el miedo no nuble tu mente y el tiempo no apresure tu condición. Ven a mi cuando sepas lo que quieres, cuando me quieras no sólo los fines, sino la semana entera. Búscame cuando te des cuenta de que era yo, tal vez no lo que buscabas, pero justo lo que necesitabas. Entonces, tal vez aún siga queriéndote tanto. Tal vez aún me levante esperando encontrar un mensaje tuyo y aún siga pensando en ti al acostarme.Tal vez aún sonría con  solo recordarte, y tal vez mis ojos brillen cada vez que te veo. Tal vez les siga hablando de ti a mis amigos, de ti y de lo que nunca tuvimos. Quizá aún suspiré recordando tu risa, tus brazos sigan siendo mi lugar favorito y mis labios aún busquen los tuyos.  Tal vez te siga escribiendo cartas, tal vez sigas inspirando mi poesía. Existe la probabilidad de que aún encuentres el manojo de sentimientos que en mi dejaste, existe ...

Lo que algún día seré

Son las 3 a.m.  y probablemente debería estar soñando. Sin embargo, aún estoy despierta, trabajando para lograr mis sueños. Sé muy bien que no soy la única que estudia, trabaja y se da tiempo para hacer más.  Así que me permití una pausa para mandarle toda mi fuerza y todos mis ánimos a aquellos que, como yo, luchamos día a día por alcanzar esa meta que ahora luce tan lejana. Amigo, no desistas.  Hermano, no dejes de creer en ti. Algún día lo lograrás.  Y, física o emocionalmente, yo estaré ahí. Con una enorme sonrisa, Muy orgullosa,  Aplaudiendo tu éxito. Vic

Me gustas.

Me gustas. Me gusta mirarte, ver cómo tus preciosos ojos brillan cuando llegas, cómo tus perfectos labios emulan una sonrisa al conversar y el gracioso movimiento de tu rebelde cabello al entrenar. Me gusta escucharte, me parece adorable la manera que tienes de hablar, la manera tan amena en la que me cuentas tu día y la sinceridad con la que me preguntas cómo estoy. Me gusta sentirte, tu presencia alegra mis días y me deja pensando en la próxima vez que te volveré a ver.  T u existencia me demuestra que pequeñas cosas como sentirte cerca pueden darme mucha paz. En tus brazos encuentro mi lugar favorito. Me gustas como ser humano, como amigo, como compañero.  Le doy gracias a la vida por haberte puesto en mi camino y le pido de todo corazón que pases muchos años más en este mundo.  Quédate, por favor, sigue llenando de alegría a todos los que te queremos, como yo. Vic.

Más allá de mi sonrisa.

La gente podría creer que porque me ve casi siempre riendo, bailando o bromeando, mi vida es medianamente perfecta. Pero  no es así. Yo también tengo problemas, y muchos.  Desde pequeña he sido mi más dura crítica. Llevo conmigo la responsabilidad de toda una familia a quienes no puedo defraudar.  Constantemente me frustro, me deprimo y me desespero pensando que no soy lo suficientemente buena. Me angustia no llegar a ser lo que esperan de mi. Yo también he llorado sola por las noches abrazando mi almohada, h e sufrido soledad espiritual aún estando rodeada de gente, me he comparado con los demás y me he sentido miserable, he pensado que no lleno las expectativas de la gente, he considerado que tal vez sin mi, las cosas serían mejor. Pero si sonrio, es por ti. Porque sé que tú también has sufrido, tú también has llorado, tú también la has pasado mal. Independientemente de quién seas, siempre voy a tratar de ser alguien que aporte algo positivo en tu v...

La última carta

Mi amor, he aquí la última carta que te escribo. Hoy, después de otra sesión de miradas esquivas y palabras cortantes, decidí dejarte ir. Te seguiré extrañando, pero ya no se lo diré a nadie.  Voy a seguir dibujando tu sonrisa en mi mente, pero no me detendré a contemplarte más.  Suspiraré recordando tus besos, mientras escuche una canción de amor y te miraré de reojo mientras finja ver la hora en el reloj de pared.  Cada noche, al salir, andaré sola por el camino en que solíamos caminar abrazados y me detendré en la esquina a la que no vendrás, recordando los momentos que alguna vez fueron lo mejor de mi día.  Diré que ya te olvidé, aunque aún no lo haya hecho y aseguraré que no me duele verte con alguien más, mientras por dentro me vuelva loca imaginando tus brazos alrededor de otra piel. Y sé muy bien que no estarás. No más.  Tus ojos no brillarán al verme y tus manos no vibrarán al tocarme.  Tu boca no buscará la mia y tu cue...

Amor por ti

Que la próxima persona que te quiera, te quiera a ti. No a lo que ven de ti, no a quien aparentas ser, sino al verdadero tú, en tu más pura esencia. ¿Cuántas veces has sufrido por amor? Sucede en distintas etapas y a diferentes edades, amar puede doler y de eso nadie escapa. Pero, cuando me refiero a sufrir por amor no estoy apelando al tan conocido y frecuente rechazo por parte de otro ser humano (al menos no en esta carta). Existe otro mal de amores que si bien es menos admitido, es sin duda el más peligroso, el más nocivo y, lamentable, el más repetido: el amor por uno mismo. No  existe historia de amor más compleja, que la unipersonal.  Partamos de una realidad: nadie, absolutamente nadie en este planeta está totalmente satisfecho consigo mismo. Los seres humanos estamos biológicamente predestinados a tener siempre alguna necesidad no cubierta, algún deseo no cumplido y algún defecto no superado. Así ha sido desde la época cavernicola y esta tendencia se ma...

Acariciando tu recuerdo

Hoy, como siempre, me acordé de ti y dibujé tu sonrisa en mi mente. Poquito a poco, reconstruí cada pedazo de tan magnífica belleza, empezando por tus suaves labios, tus extrovertidos dientes y esa tímida arruga que se asoma en la esquina, como prueba fehaciente de las muchas veces que le has regalado al mundo el placer de oírte reír. Tú me tienes. Te has apoderado de mi mente, de mis deseos, de mis razones. No me retienes, pero siempre me quedo.  No me posees, pero soy toda tuya. Sabes que no eres mi dueño, pero estas seguro de que te pertenezco.  He pasado ríos y atravesado valles y aún después de la más fuerte tormenta vuelvo a ti. Me refugio en la profundidad de tus ojos y me calienta la dulzura de tu voz. Me recuesto en tus manos y busco ávidamente abrazar la seguridad que solo sentirte cerca me puede dar. Estoy encadenada a nuestras interesantes pláticas y me he atado a los anocheceres que compartimos en el balcón. Me uní al eco de t...

Joana y yo en San Valentín

*Ninguna de las dos tiene novio, entonces decidimos pasar San Valentín juntas. Aquí, una parte de mi carta a Joana* La tierna Joana y yo nos conocimos una cálida noche de Setiembre, entre bromas sobre la enorme cantidad de huevos que como al día y la relación amor-odio que ella tiene con el atún. Fue amistad a primera risa. Ambas eramos devotas de la clase de funcional y cada día nos encontrábamos seis en punto para comenzar nuestros entrenamientos con Víctor.  Poco a poco y sin planearlo, empezamos a llegar cada vez más temprano para "hacer un poco de cardio" antes de la clase, aunque la verdad siempre terminábamos conversando sobre nuestros días, nuestras noches, nuestros sueños, nuestros miedos, nuestras dudas y nuestros deseos. Yo me había mudado recientemente a Santa Clara y Joana fue la primera persona a la que consideré una amiga de verdad. Entre nosotras no hace falta fingir, ni mentir, ni ocultar nada. Reconocemos nuestras virtudes y aceptamos nuestr...

De ella, lo mejor.

Sus manos acariciaban su piel,  pero nunca llegaron a tocar su corazón. Sus dedos jugaban con su cabello,  pero nunca conocieron su inconmensurable imaginación. Su boca buscaba sus labios,  pero nunca se interesó por una profunda conversación. Conoció todo su cuerpo, pero de ella nunca recibió lo mejor.

Sanar, desde adentro

Siempre he sido una mujer muy intensa. Desde pequeña he sido muy estricta conmigo misma y he buscado la perfección en el sentido más tajante de su significado. Me he esforzado mucho por ser una alumna sobresaliente, una trabajadora eficiente y un ser humano ejemplar. Y aunque en algunas ocasiones me he enorgullecido por mis pequeños logros, nunca me he sentido lo suficientemente buena. Mis insaciables deseos de ser siempre más me llevaron a adoptar conductas extremistas, para mi las cosas eran o impecablemente blancas o irremediablemente negras, día soleado o noche oscura, todo o nada. Durante mucho tiempo viví angustiada por el futuro, como si la incertidumbre del mañana fuese más importante que la certeza que nos da el hoy. Hasta que caí... No tropecé, caí de cara. Me vi sumergida en una profunda inconformidad conmigo misma y mi alrededor. Con mis actitudes negativas, alejé a personas y herí a quienes me amaban, sin embargo a la persona que más daño hice fue a mi ...

Demasiados problemas

Todos los seres humanos tenemos problemas.  TODOS, el que diga que no tiene problemas o está loco o está drogado, o los dos.  Las adversidades están tan presentes en la vida como el panetón en la cena de navidad. Desde mi punto de vista, no es que unos tengan más problemas que otros; sino que lo que para algunos es un problema, para otros es una oportunidad, una alerta, o lo que sea que ellos decidan. Como siempre lo digo, lo maravilloso y complicado del ser humano es que cada uno puede tener una perspectiva diferente sobre un mismo evento.  En este caso, la manera de afrontar las barreras también varía de una persona a otra ya sea por la situación actual, el contexto, el estado de ánimo o el carácter inherente. Sin embargo, en el fondo de nuestro corazón y mente, compartimos el deseo de alcanzar la paz, la felicidad y el amor. Pero no somos Los Padrinos Mágicos, ni el Hada Madrina de Shrek, ni uno de los Reyes Magos, por lo que para solucionar nues...

Ser feliz, para hacer felices a los demás

Querido mío: Hoy tengo muchos sentimientos encontrados, encontrados en el infierno, pero encontrados. Como ya sabes, cada día es una batalla. Algunas veces gano, otras pierdo, pero siempre aprendo. Mi autoestima, mi bienestar, mi salud y mi felicidad las voy construyendo día a día.  Un año más comenzó y no pienso defraudarme a mi misma. En este punto, los demás ya no parecen importar tanto; he pasado los últimos años tratando de mantener contentos a terceros, creyendo erróneamente que mi felicidad dependía de la suya.  Sin embargo, me he dado cuenta de que sólo siendo feliz yo, soy realmente capaz de hacer felices a los demás. Felicidad y paz son dos estados estrechamente ligados, sobre todo porque cada ser humano tiene una concepción individual de lo que esto significa. Lo que a mi me hace feliz no hace feliz a todos, lo que para mi es paz para otro puede ser caos. Y eso es normal, y no esta mal. Lo primero que tengo que hacer es amarme, muc...