Te dejaré ir.
No hoy, no mañana.
Tal vez ni siquiera pronto.
Pero algún día me dejarás de gustar tanto.
Dejaré de preguntar por tu día.
Dejaré de preocuparme por si comiste, por si dormiste bien.
Dejaré de escribirte y ya no responderé tus estados.
Dejaré de admirarte, dejarás de ser la estrella que eres ahora para mi.
Dejaré de esperar un mensaje que nunca llegará
y el sonido de notificación del celular ya no me erizará la piel.
Y aunque no deje de quererte, sí dejaré de demostrártelo.
Aunque no deje de pensar en ti, sí dejaré de extrañarte.
Y aunque tú no lo notes, yo sí lo notaré,
porque probablemente ese día me sienta un poquito más libre,
más tranquila, más feliz.
Y te lo agradeceré.
Vic.