Más allá de mi sonrisa.
La gente podría creer que porque me ve casi siempre riendo, bailando o bromeando, mi vida es medianamente perfecta. Pero no es así.
Yo también tengo problemas, y muchos. Desde pequeña he sido mi más dura crítica. Llevo conmigo la responsabilidad de toda una familia a quienes no puedo defraudar.
Constantemente me frustro, me deprimo y me desespero pensando que no soy lo suficientemente buena. Me angustia no llegar a ser lo que esperan de mi.
Yo también he llorado sola por las noches abrazando mi almohada, he sufrido soledad espiritual aún estando rodeada de gente, me he comparado con los demás y me he sentido miserable, he pensado que no lleno las expectativas de la gente, he considerado que tal vez sin mi, las cosas serían mejor.
Pero si sonrio, es por ti.
Porque sé que tú también has sufrido, tú también has llorado, tú también la has pasado mal. Independientemente de quién seas, siempre voy a tratar de ser alguien que aporte algo positivo en tu vida. Hace mucho me propuse ser un rayito de sol en este mundo lleno de grises y cada día me esfuerzo por llenar de vida, la vida de los demás.
Soy una humana, que dentro de sus limitaciones, se esfuerza por mejorar su entorno, por hacer felices a los demás y por crear un mundo mejor.
Mi amistad, mi corazón y mi confianza siempre estarán disponibles para ti, seas quien seas.
El problema de los estereotipos no es que sean del todo falsos, es que son incompletos.
La próxima vez que me veas bailando, riendo y jugando, recuerda que Victoria es mucho más que un nombre y mucho más que un rostro. Detrás de mi sonrisa se encuentra todo mi mundo al que, por supuesto, estas invitado a formar parte.
Te espera, Vic.