Lo que aprendí de ti.

Gracias por demostrarme que puedo amar, sin ser amada. Que puedo dar, sin esperar nada a cambio.

Gracias por recordarme que aún conservo ilusiones en corazón. 
Que aún soy capaz de visualizarme con alguien y de luchar por un futuro juntos. 
Gracias por despertar mis deseos dormidos, mis ganas de vivir, mis pasiones estancadas, mis ganas de amar. 

Tú, amor mío, eres la prueba fehaciente de que tengo un corazón noble, que es capaz de sentir y de entregarse. 

No te quiero escribir, porque no mereces mis versos.
Pero aún sin haberlos ganado, son irremediablemente tuyos.
Una escritora toma su dolor y lo convierte en palabras.
Y eso es bueno, porque con dolor se ha escrito la mejor poesía.
Porque con lágrimas en los ojos se han redactado los versos más profundos.
Porque pequeños trozos de corazones rotos se han juntado desde siempre para construir las más divinas apologías al amor.

Las historias más bonitas, son las que sólo pasan en mi cabeza.
Los amores más hermosos, son los que nunca tuve.
El futuro más prometedor, es el que soñé mientras reposaba en tus brazos.

Oh, querido, he aquí mi despedida.
Me enamoré de la idea de ti, enamorado de mi.

Hoy, la realidad me golpea, me demuestra que hay cosas que no pasarán. Que uno no siempre tiene lo que quiere, pero que puede querer locamente lo que jamás tendrá.

Ya no quiero escribir una sola palabra más para ti, pero ¿cómo?
S
i eres todo en lo que puedo pensar ahora.
Ocupas la totalidad de mi.
No puedo vivir sin tu recuerdo, porque en realidad no quiero hacerlo. 

Adiós, mi amor.
Tienes una hermosa parte de mi, que se quedará contigo aún cuando yo ya no esté.

Vic.

Entradas más populares de este blog

Una tal Vic.

Dentro de mi.

Volví a ti.