De ella, lo mejor.


Sus manos acariciaban su piel, 
pero nunca llegaron a tocar su corazón.

Sus dedos jugaban con su cabello, 
pero nunca conocieron su inconmensurable imaginación.

Su boca buscaba sus labios, 
pero nunca se interesó por una profunda conversación.

Conoció todo su cuerpo, pero de ella nunca recibió lo mejor.

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