Para mi hijo, sobre el ambiente.
Hola, mi amor.
Quería contarte que hoy estuve pensando en ti. En todo lo que me gustaría enseñarte, en cómo me gustaría ayudarte a descubrir el mundo con ojos de bondad, de responsabilidad, de humanidad.
Hay tantas cosas que he aprendido en el camino que me tocó recorrer, hay tantos errores de los que aprendido y tanto dolor que me gustaría evitarte.
Mami aún está joven, pero está haciéndose fuerte y sabía para cuando tú llegues, para cada vez que necesites de ella.
Ay, mi vida, te amo tanto desde ahora; que a veces en mi afán por hacerte bien, olvido que yo misma tuve que caer para poder aprender, para poder construirme, para poder ser la que soy ahora.
Mami puede ser tan racional a veces, y tan emocional en otras.
Hoy, por ejemplo, entre lágrimas te quise escribir esta carta, para recordarme a mi misma que desde pequeño debo enseñarte a ser un humano responsable.
Quiero enseñarte a amar la tierra que te sostiene, el cielo que te protege y la naturaleza que te rodea.
Quiero ayudarte a descubrir el maravilloso regalo que es poder disfrutar del agua limpia, de los rayos del sol tibios, del aire puro.
Quiero que ames a tu gran hogar, el planeta, como yo lo amo y, que ese amor, inspire tu respeto hacia cada ser vivo y recurso de la Tierra.
Recuerda que por más pequeños que seamos en toda esta inmensidad, todos formamos parte de un sólo cosmos.
Es nuestro deber cuidar nuestros recursos y enseñar a nuestros semejantes a hacerlo.
Te espero, no te apures, me estoy preparando para ti, para nuestra hermosa familia.
Te ama, mamá.