Le pedí a Dios
Le pedí a Dios una mano que sostener, un torso para abrazar, unos ojos para admirar.
Le pedí a alguien para hacerle el desayuno, para escuchar al llegar a casa, para abrigar al dormir.
Le pedí una motivación más para trabajar, una razón para amar los feriados, un alivio al llegar a casa.
Le pedí una razón para permitirme ser frágil, para volver confiar en alguien, para encontrar paz al sentirnos cerca, para encontrar belleza en la cotidianidad.
Le pedí una vida para cuidar, un alma para acompañar, un corazón para amar.
Y aunque
aún no comprenda sus tiempos, mirando hacia el cielo, lo acepto.
Río, lloro, siento, aprendo.
Porque todo el amor que entregamos, de una y mil maneras, vuelve a nosotros.
Porque me estoy haciendo una mejor persona y será por y para ti.