Amor por ti
Que la próxima persona que te quiera, te quiera a ti.
No a lo que ven de ti, no a quien aparentas ser, sino al verdadero tú, en tu más pura esencia.
¿Cuántas veces has sufrido por amor? Sucede en distintas etapas y a diferentes edades, amar puede doler y de eso nadie escapa.
Pero, cuando me refiero a sufrir por amor no estoy apelando al tan conocido y frecuente rechazo por parte de otro ser humano (al menos no en esta carta). Existe otro mal de amores que si bien es menos admitido, es sin duda el más peligroso, el más nocivo y, lamentable, el más repetido: el amor por uno mismo. No existe historia de amor más compleja, que la unipersonal.
Partamos de una realidad: nadie, absolutamente nadie en este planeta está totalmente satisfecho consigo mismo. Los seres humanos estamos biológicamente predestinados a tener siempre alguna necesidad no cubierta, algún deseo no cumplido y algún defecto no superado. Así ha sido desde la época cavernicola y esta tendencia se mantiene vigente.
El autoestima que desde pequeños nos inculcan tiene como objetivo desarrollar en nosotros el amor propio mediante la aceptación.
Sin embargo, siendo sinceros, el 99% de seres humanos no nos aceptamos del todo. Y para los que se mantienen escépticos ante esta afirmación, puedo decir que en el mejor de los casos sí nos aceptamos, pero no estamos totalmente satisfechos con lo que somos.
Existe una obsesiva tendencia a compararnos con el vecino y esto nos hace infelices porque ignoramos todas nuestras ventajas y sólo nos enfocamos en nuestras carencias.
Entonces, he aquí el gran problema: nos quejamos por lo que no tenemos en vez de agradecer lo que se nos ha dado. Nos lamentamos por nuestra situación actual, pero muchas veces nos negamos a salir de la zona de confort para intentar algo diferente.
Muchas personas dicen que el amor es el arma más poderosa, pero yo considero que el amor es sabiduría. Una persona que ama es sabia porque entender la complejidad del cariño y el sentimiento requiere de mucho análisis y meditación.
Seria interesante hacer crecer el fuego de la pasión en nuestros corazones, sin embargo, vivimos en una realidad que en vez de motivarnos a amarnos, nos pone al límite de la cordura, llenándonos de sentimientos negativos hacia nosotros mismos, envidia hacia el vecino y mucha frustración.
El inválido envidia al cojo, el cojo envidia al que camina, el que camina envidia al que corre y el que corre envidia al que corre más rápido que él.
Vivimos en una sociedad donde ya nada es suficiente, nada. Es muy difícil estar satisfechos con algo porque pensamos que cuando lleguemos a B seremos felices, pero una vez en B nos damos cuenta que no es suficiente y queremos ir a C para lograr la ansiada felicidad, cuando llegamos a C nos damos cuenta de que aún quedan muchas letras y en vez de sentir algún rastro de alegria por el progreso, nos sentimos miserables. Es así como construimos sentimientos negativos y autodestructivos que hacen que la sensación de plenitud parezca una utopía sacada de un cuento de hadas.
Pero, ¿podemos llegar a ser felices?
Bueno, si pudimos llegar al mundial, lo podemos todo.
El secreto está en conocernos. Nadie ama lo que no conoce y el autoconocimiento se vuelve nuestro aliado al momento de analizarnos.
Es bueno admitir nuestras debilidades porque eso nos permite trabajar en ellas, pero también es bueno reconocer nuestras fortalezas porque nos demuestran que tenemos las herramientas necesarias para lograr nuestras metas.
El amor propio es el Génesis de la historia más bonita de amor, el punto de partida para llegar a tener relaciones saludables con las demás personas y con nuestro ambiente.
No se puede repartir lo que no se tiene, no se puede regalar lo que no es propio.
Comienza por amar al maravilloso ser que habita en ti, confía en tus capacidades y no permitas que sentimientos negativos te invadan. Recuerda que cada día al despertar se te ha dado la oportunidad de vivir un nuevo comienzo y es tu deber hacer que valga la pena.
Anímate a ser tu propio héroe. El mio, probablemente ya lo eres.
Vic.