El primer hombre

Después de todas las lecciones de la vida, pocas cosas me quiebran; pero no puedo evitar hacerlo cada vez que pienso en ti.

No sé exactamente por qué, pero tu recuerdo me visita con una agridulce mezcla de amor y dolor.

El hombre más importante de mi vida, el que me protegía de los monstruos de mi mente, el que me develaba los misterios del mundo, el que me defendía aunque no fuese inocente, el que con solo un abrazo me hacía sentir realmente segura.

El primer hombre al que perdí, también.

Es imposible recordarte sin llorar.
Lo he intentado por años, y en todos ellos he fracasado.

¿Te confieso algo? Desde que nos separamos nunca me volví a sentir totalmente segura, totalmente completa, totalmente feliz.

Lo más difícil de haber experimentado la dicha de haber tenido un hombre cuidando de mi, es que cuando te fuiste, realmente sufrí esa ausencia. 
Llevo más de diez años sintiéndome sola, indefensa y llorando constantemente porque ya no estás. 

Cada partícula de mi ser, te amaba.
Si tuviese la posibilidad de ir al pasado y elegir entre la vida que ahora tengo o un futuro incierto pero quedándome a tu lado, probablemente me quedaría contigo en un intento desesperado por calmar este dolor tan grande, este vacío infinito, esta falta inconmensurable de ti. 

En este día, me gustaría tanto tenerte cerca. 
Me gustaría sentir tu olor, tus brazos, tu pecho, tus manos, escuchar tu voz, escuchar que me amas tanto como yo a ti, volver a ser tu niña pequeña, a la que le contabas cuentos todas las noches y para la que eras todo, tú eras mi todo. 

Te extraño tanto, papá, tanto que amor y dolor se vuelven sinónimos cuando se trata de ti. 

Nunca me dejará de doler tu ausencia, así que en honor a ti, prometo vivir la vida que querías para mi. 
Prometo echarle ganas, aunque a veces sienta que ya no pueda. 
Prometo superar cada obstáculo que se me presente y aprender cada lección con honor. 
Prometo no rendirme, no hasta ser lo que tú quisiste para mi, lo que tú trabajaste para mi. 
Prometo vivir por ti. 

Gracias por todos los hermosos recuerdos que se quedaron almacenados en mi mente de todos los años que vivimos juntos. Son esas memorias las que me han ayudado a ver color cuando la vida se teñía de gris. 

Ojalá te lo pudiese decir en persona. 
Te amo con cada partícula de mi ser. 
Te escogería como mi padre en esta y en mil vidas, en este y mil universos. 
Feliz día, papá. Fuiste, eres y serás por siempre el mejor papá del mundo. 

Te ama, tu chinita, Victoria.

Entradas más populares de este blog

Una tal Vic.

Dentro de mi.

Volví a ti.